06

Ya no escribo nada que me satisfaga

pero al menos duermo bien.

Ya no escribo nada que me satisfaga,

dejo que el caos toque mi piel.

Mis palabras son ridículas,

no encajan.

Mis palabras son ridículas,

se escapan.

No estoy triste. 

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#5

El sol calienta la espalda pero en mi mente siempre llueve. Llueve tanto que a veces creo que voy a ahogarme. Sucesión de días sin sentido: nada más.

Ojalá tu risa rozando mi alma.

Ojalá tus garras rasgando mi piel.

“Esa loba me ha desgarrado el pecho” pensé cuando me miraste por primera vez. Cada recuerdo es una flecha y me desangro.

Ojalá tu calidez acompañándome estas noches.

Ojalá no vivir de ojalases.

 

Por favor solo quiero que deje de llover.

Contigo siempre me faltó el aire.

Es una mierda vivir con todo lo que me has enseñado. Solo busco unos cascos y mil calles que recorrer. Ya lo dijo un loco: encerrarse en uno mismo no es tal malo. Como Edipo me arranqué los ojos para llorar con el alma. No dolió más que tu sonrisa rozando mi memoria. Es curioso como se forman brechas en los caminos, como se desgarran los poemas.

Ojalá nuestros dedos buscando la paz en nuestros cuerpos.

#3

¿Qué ocultas, ojos tristes?¿No serás tú Melpómene?

¿Y yo?¿Y yo quién quiero ser?

¿Y tú? ¿Y tú quién crees ser?

Dime, ojos rojos ¿no eres tú la musa de la tragedia? ¿no eres tú una depredadora solitaria? ¿acaso no devoraste y devorarás corazones? Miénteme y dime que no lloras.

¿Y yo? ¿Y yo quién quiero ser?

¿Y tú?¿Y tú quién crees ser?

Ojalá lo supiese, ojos tristes. Ojalá los míos no estuviesen rojos también.

####2#

Fumaba de liar y nunca pedía fuego. Nos sentamos en unas rocas dándole la espalda al mar y nos pusimos a charlar. Aquel día yo le notaba diferente: menos ágil, menos seguro, más transparente.

-Cuéntame otra vez lo de Cádiz.

Me gustaba aquella anécdota: perdido con sus amigos sin saber como volver con kilómetros de por medio entre él y la absurda comodidad de una cama.

-Ya lo sabes todo.

-Pues cuéntame algo de ti.

-Escribo. El resto ya te lo conoces.

-Desnuda tu alma.

-Escribo, nada más. Cuando hablo contigo escribo. Cuando camino por la calle escribo. Cuando duermo escribo. Cuando escribo estoy soñando y cuando sueño estoy escribiendo. No me malinterpretes: no es una escapatoria, eso es una ilusión. Cuando escribes no huyes, solo vuelves. Te regodeas en tus pensamientos. ¿Alguna vez has escrito tus deseos más oscuros en un simple y liso trozo de papel? Asusta, ¡claro que asusta! Te lees a ti mismo. Te escribes a ti mismo. Escribiendo no se huye: eso es una ilusión. Te puedes sentir bien, ¡claro que te puedes sentir bien!, pero no huyes porque te escribes a ti mismo. Yo escribo lo que quiero leer, y por supuesto leo lo que me gustaría tener valor para escribir. Muchos no lo hacen. No me malinterpretes: no quiero beber del vaso de la soberbia. Muchos escriben acerca de la libertad y los muy idiotas se encarcelan con sus propias palabras. Escribir no es como hablar. Cuando escribes algo queda grabado y no porque no puedas destrozar el papel, ¡claro que puedes!, sino porque cuando escribes algo lo haces de corazón. Parece estúpido -a lo mejor lo es-, pero cuando la pluma une las letras una a una en el papel y están escritas con el corazón, ni el cuerpo ni la mente te piden parar. Escribiendo no se huye: eso solo lo piensan los soñadores que no se han chocado con la realidad.

-¿Por qué estás tan triste?

-Porque soy un perro.

-¿Escribir es el camino que toman los perros que se han perdido?

-Escribir es el camino que toman los perros tristes.