Eres herida y serás cicatriz.

Suplico silencio pero no dejo de gritar.

Yo estoy quieta: reflexionando,

pienso en lo mucho que te quise y en lo poco que lo dije.

 

Suplico silencio pero no dejo de gritar.

Tu nombre es la melodía

que siguen mis pensamientos.

 

 

No quiero querer más.

 

Contigo siempre me faltó el aire.

Es una mierda vivir con todo lo que me has enseñado. Solo busco unos cascos y mil calles que recorrer. Ya lo dijo un loco: encerrarse en uno mismo no es tal malo. Como Edipo me arranqué los ojos para llorar con el alma. No dolió más que tu sonrisa rozando mi memoria. Es curioso como se forman brechas en los caminos, como se desgarran los poemas.

Ojalá nuestros dedos buscando la paz en nuestros cuerpos.

Hay un árbol en el pañuelo

-Aquí el sol se ha escondido hace rato mientras que allí aún camina despacito siguiendo su habitual recorrido. Pero eso no importa. Aquí, en esta parte del pañuelo, las enfermedades se venden y tú, Ciudadano, las compras. Yo también lo hago, después de todo nos educan para producirlas,venderlas y finalmente, comprarlas. Si no las compras te las regalan y si no te las regalan las aspiras hasta que se quedan grabadas en el débil y maleable cerebro. Aquí los niños tienen miedo de llorar y las niñas no quieren estar gordas. Crecen. Se convierten en “maricones” y en “putas”. Algunos se llegan a creer que son libres. Otros acaban construyendo su propia jaula. Trabajan. Ganan dinero. Lo pierden. Lo recuperan. Dejan de ser hombres y mujeres: son esclavos. Morirán ahogados en deudas, como tú y yo. Morirán enfermos, infectados por los valores de una sociedad que se esconde tras hermosos frutos envenenados. Pero no te engañes: todos regamos el maldito árbol en el que crecerán esos irresistibles frutos.

-¿Qué es lo que quieres?

-Morir.

-Mejor encontrar una cura.

-Morir es la cura.

-No digas tonterías. Eres un esclavo. Los esclavos no mueren pues apenas rozaron con sus delgados dedos la vida.

-Allí,en la otra parte del pañuelo, esa parte  que no nos atrevemos a mirar, las enfermedades son contagiadas. Dicen que llegan empaquetadas en maletines, bañadas en letales balas o en el gas de algún explosivo. Son implacables y van dirigidas a todos los públicos excepto a aquellos que tienen mucho dinero en los bolsillos. Allí da igual si los niños lloran o si las niñas se ven gordas. Lo único que importa es si trabajan bien. No te engañes, Ciudadano, compartimos fruta y árbol con ese lado. 

-A veces me preocupas.

-A mi me preocupa el mundo. 

 -Podríamos quemar el árbol.

-Bastaría con dejar de regarlo.

 

 

 

Solo hay agua

Caía la noche sobre un tranquilo mar cuando a lo lejos divisó un pequeño barco. Las aguas eran oscuras y el ambiente le irritaba los ojos. Intentó aliviar el molesto dolor cerrando los ojos y se envolvió en la tranquilidad de sus pensamientos. Allí todo era cálido, acogedor y sobretodo, seguro. Ya no había barco, ya no había mar y la noche había desaparecido como si de humo se tratase. Un dulce cosquilleo le recorrió el cuerpo al recordar el olor de las mañanas de su infancia, teñidas de un claro cielo azul y caracterizadas por el olor a tostadas con mermelada de fresa que preparaba su madre. Los recuerdos se desvanecieron en el aire y se despidieron con una lejana risa cuando el frío volvió a rozarle. Al abrir los ojos el mar y la noche regresaron, sin embargo, el pequeño barco ya no navegaba a la deriva en aquellas oscuras aguas. El mar se lo había tragado como hacía con todos los barcos que osaban a empapar su madera en él. Ya no sentía pena al ver semejante escena, había visto demasiados barcos hundirse, demasiadas almas condenarse. Pese a ello, notaba cierta angustia circular por sus venas, ¿cuándo le tocaría a él hundirse en la profundidad de las negras aguas? ¿Cuándo osarían estas a romper su vieja madera y a limpiar sus desgastados pulmones? <<Todos nos ahogaremos tarde o temprano>> pensó nervioso. ¿Era un monstruo por cerrar los ojos cuando llegaban los barcos? ¡Él no había creado las normas, maldita sea! ¡El mar es así! ¡La vida es así! ¿¿¿Acaso no lo ven???

Caía la noche sobre un tranquilo mar cuando a lo lejos divisó un pequeño barco. Le volvían a irritar los ojos. <<A todo el mundo nos cuesta vivir>> pensó. Cerró los párpados y se ahogó en una falsa sensación de bienestar.

Breve reflexión sobre el amor

Ahora que los recuerdos están frescos, intactos, que no los he podido dañar, debo decirles que el amor es eterno, verdadero y que se clava en los huesos poco a poco como el aroma de las flores en nuestro humilde olfato. Es un aroma sencillo, como el volar de las mariposas, y complejo, como los extravagantes diseños de los dibujos de sus alas. Es dulce, salado, picante, amargo, lujoso, humilde, ardiente, frío,sabroso,crujiente, devorador de almas y creador de sueños, ¡es amor!

Escalará sus muros, romperá sus ventanas y con una tierna acaricia les rozará el corazón.